Muchos turistas se sienten intimidados por lo que llaman “deportes extremos”. Creen que no tienen la preparación física necesaria. Y no permiten que los practiquen los niños o adultos de cierta edad. Sin embargo, estas actividades no están diseñadas para deportistas de alto rendimiento, sino para personas del común que quieren un poco de emoción.
Un día, hace como 4 años, recibí una llamada. La persona que me llamó quería rectificar el término “Deportes Extremos”, que supuestamente yo había utilizado en un texto.

Lo primero que le dije fue que yo no había escrito ese artículo. Pero me interesó el tema. Al otro lado de la línea estaba Javier Gómez, Presidente de la Fedec, que es la Federación Colombiana de Eco parques, Ecoturismo y Turismo de Aventura.
Javier me explicó que los deportes están definidos por los reglamentos de competencia, y aunque se practiquen con fines recreativos tienen lineamientos encaminados a alcanzar unos logros. Lo que en Colombia empezó a hacerse de manera técnica y organizada desde 1997, más o menos, son actividades de recreación para turistas.
En 2011 se creó la Red de Turismo de Aventura de Colombia. Y en ese momento la Fedec emitió un comunicado, firmado por Javier, que explica claramente la diferencia: “La conformación de la red implicó adecuar el concepto de deportes de aventura y deportes extremos al de actividades de aventura en la naturaleza, donde si bien es importante la actividad técnica propiamente dicha (remar, escalar, etc.) es importante también el recurso natural y su sostenibilidad, desarrollar guiones ambientales para contar a los turistas durante el desarrollo de la actividad, contribuyendo a mejorar la experiencia del turista de aventura”.
Algunas de las actividades más conocidas, para que revise cuántas le faltan por practicar, son los siguientes:
Actividades en el agua:
Rafting: Consiste en recorrer el cauce de un río impulsados por la corriente, en un bote inflable sin motor, solo con la ayuda de remos. La dificultad se mide de grado 1 a 6, dependiendo de la turbulencia del río.
Kayak: Es una embarcación larga y estrecha para navegar en ríos o en el mar. Se impulsa con remos.
Buceo: En algunos países se conoce como submarinismo o escafandrismo. Consiste en descender en el agua a pulmón libre o con equipo, conocido como escafandra.
Snorkel o careteo: Es la inmersión en el agua sin tanque de oxígeno, solo con el snorkel que es dispositivo con un tubo que permite respirar aunque se tenga la cabeza mirando hacia el fondo del mar o algún cuerpo de agua.
Actividades en la montaña:
Rappel: Se trata del descenso en cuerda. Si se hace en medio de una cascada se denomina como torrentismo.
Escalada: Es el ascenso por paredes o rocas, normalmente con fuertes pendientes.
Espeleología: Es la exploración de cuevas o cavernas.
Trekking: Caminadas largas, generalmente en montaña.
Mountain bike: Recorridos en bicicleta por montaña y caminos agrestes.
Actividades de aire:
Paracaidismo: Es la técnica de lanzamiento de personas desde grandes alturas, normalmente desde un helicóptero o avioneta, con un paracaídas.
Parapentismo: Se trata del vuelo en parapente, un equipo similar a un paracaídas que permite elevarse con las corrientes de aire. Se acostumbra hacer el lanzamiento desde una montaña a un cañón o espacio abierto.
Puenting, puentismo o bungee jumping: La persona se lanza de una gran altura atada de una cuerda elástica, generalmente por los tobillos.
Canopy o tirolina: Es el desplazamiento con una polea a través de un cable, entre dos bases o plataformas. La persona va impulsada por gravedad.
Hace unos años le prometí a Javier Gómez que lo ayudaría para explicarle a la gente que las actividades de aventura están hechas para los turistas comunes y corrientes, con las condiciones de seguridad necesarias para que las personas puedan disfrutar de ellas tranquilamente. Y que no son deportes y muchos menos extremos. Aunque el término es usado y entendido por muchos. Espero con este post haber ayudado a hacer esa claridad.
