Las cifras son elocuentes y confirman una tendencia que quienes seguimos de cerca la industria turística veníamos observando: Colombia sigue escalando posiciones como un destino atractivo en el mapa mundial. En 2024, el gasto de los turistas internacionales que visitaron nuestro país alcanzó la notable cifra de $49.2 billones, lo que representa un incremento del 5,6% en comparación con 2023. Este crecimiento no solo es un indicador positivo para la economía, sino que también subraya la importancia de una gestión estratégica y sostenible de nuestros destinos.
El turismo receptivo es mucho más que la simple llegada de viajeros desde el exterior; es un motor que dinamiza las economías locales, mejora la competitividad del país y, fundamentalmente, crea oportunidades para los empresarios y las comunidades. Cuando el gasto de estos visitantes aumenta, se genera un efecto multiplicador que se siente en diversos sectores.
En el comunicado de prensa que nos comparte Anato, encontramos que los rubros que más contribuyeron a este significativo gasto fueron los servicios de provisión de alimentos y bebidas, que representaron el 26,2% del total. Le siguieron de cerca los servicios de transporte aéreo de pasajeros con un 22,3%, y los servicios de alojamiento para visitantes con un 15,6%. Estos tres componentes suman más del 60% del gasto turístico total en Colombia, evidenciando dónde se concentran las principales inversiones de quienes nos visitan.
Es particularmente destacable el comportamiento del rubro de Agencias de Viajes y otros servicios de reserva. En 2024, este segmento registró un gasto de $315 mil millones, cifra que supera en un 14,2% a la de 2023. Este incremento es una señal positiva para las agencias, que juegan un papel crucial en la estructuración y promoción de la oferta turística del país.
Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de ANATO, ofrece una perspectiva clara sobre estos resultados: “Es evidente que Colombia viene ganado protagonismo dentro del mapa turístico a nivel mundial, en el caso de Colombia, continúa aportando más del 2% del valor agregado nacional”. Sin embargo, Cortés Calle también advierte sobre las responsabilidades que conlleva este crecimiento: “Si bien, las cifras del gasto de quienes nos visitan vienen en aumento, esto exige mayores responsabilidades en la adaptación de los destinos turísticos para atender las necesidades de los viajeros, pero también en garantizar un desarrollo sostenible de ellos, para que así, logremos que la industria de los viajes no sea un ingreso temporal, sino una constante para la economía del país”.
Desde mi perspectiva como periodista, este llamado a la sostenibilidad es crucial. El aumento en el gasto y la llegada de turistas no puede ir en detrimento de nuestros recursos naturales y culturales. Es imperativo que el sector público y privado trabajen de la mano, como bien lo señala la líder gremial: “es por eso que articuladamente, sector público y privado, debemos seguir invirtiendo en capacitación, infraestructura y en políticas que nos ayuden a preservar nuestros recursos, para que, además de generar empleo, mejoremos la experiencia de ese visitante y hacer que cada vez nuestro destino sea más atractivo”.
En definitiva, las cifras de 2024 nos llenan de optimismo, pero también nos invitan a una reflexión profunda sobre el modelo de turismo que queremos para Colombia. Un turismo que no solo sea rentable económicamente, sino también responsable, inclusivo y, sobre todo, sostenible a largo plazo. La tarea es continuar construyendo un destino que encante a los visitantes y que, al mismo tiempo, proteja y valore su invaluable patrimonio.
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