El Envigadeño rinde un tributo literario al legado de Débora Arango

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El arte en Antioquia tiene nombres propios, pero pocos resuenan con la rebeldía de Débora Arango Pérez. Al cumplirse 118 años de su natalicio y dos décadas de su partida, el medio de comunicación El Envigadeño ha transformado una serie periodística en un testimonio impreso que busca conectar a las nuevas generaciones con su historia.

El libro “24 obras para comprender a Débora Arango” es una alianza por la memoria que cuenta con la curaduría de la historiadora Sara Fernández Gómez y el respaldo de Comfama y el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM).

Un encuentro personal con la maestra

Ana Isabel Rivera Posada, directora de El Envigadeño y líder de la iniciativa que busca saldar la deuda histórica con la maestra Débora Arango.

Para Ana Isabel Rivera Posada, directora de El Envigadeño, este proyecto tiene una raíz profundamente personal. Su conexión con la artista nació mucho antes de este libro, cuando tuvo el privilegio de tratarla en la intimidad de su hogar.

“Tuve el honor de estar presente en su casa y compartir con ella en vida cuando dirigía este medio entre 1999 y 2002. Pude conocer sus obras antes de que las entregara al Museo de Antioquia; desde ahí viene esa sensibilidad por lo que las tradiciones y el patrimonio nos cuentan”, relata Ana Isabel.

Periodismo como el guardián de lo invisible

Desde su reactivación digital en 2022, El Envigadeño se ha propuesto una misión clara: ser la voz de lo que nadie cuida. Para su directora, el patrimonio requiere de “guerreros” dispuestos a dar batallas que a veces las administraciones locales ignoran.

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“Nuestra tarea ha sido hablar de lo que está oculto. El patrimonio requiere gente muy valiente que enfatice su importancia. Al ser voz de esos temas invisibles, y a veces maltratados por la falta de gestión municipal, es donde nuestra labor como medio toma relevancia“, afirma la periodista.

Saldar la deuda histórica con el legado de Débora

Más allá de las páginas, este libro —del cual se distribuirán 1.000 ejemplares gratuitos— es un acto de justicia. Débora Arango fue pionera en usar el arte como la herramienta más potente para la expresión del pensamiento femenino en América Latina, desafiando los cánones de su tiempo con una valentía que la sociedad de entonces no logró procesar.

Ana Isabel reflexiona sobre el peso de este legado y la necesidad de una reparación histórica:

“Siento que le hemos quedado debiendo mucho a Débora. Apenas estamos comprendiendo que es hora de devolverle lo que tanto nos entregó y que en su momento no supimos entender. De pronto hay que pedirle perdón, porque no estuvimos a la altura de lo que ella nos contaba a gritos con su pintura“.

Gracias al esfuerzo de periodistas comprometidas, la obra de la maestra deja de ser una referencia lejana para convertirse en una conversación viva. Al final del camino, su arte sigue siendo una brújula para entender que la belleza también reside en la verdad y en la capacidad de las mujeres para narrar el mundo desde su propia mirada.

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