En el equilibrio de nuestros ecosistemas, cada especie cumple un papel vital. Sin embargo, una amenaza creciente y muchas veces ignorada está encendiendo las alarmas en la región de Cornare, en Antioquia: los ataques de perros y gatos hacia animales silvestres.
En lo que va del 2026, el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) ha recibido a más de 1.200 animales. De esta cifra, 131 ingresaron con heridas graves provocadas por ataques de animales domésticos, lo que evidencia una problemática directamente asociada a la tenencia irresponsable de mascotas.

Una problemática en ascenso
Lo que antes se consideraba un evento aislado, hoy es una tendencia preocupante. El análisis histórico de la región muestra un aumento sostenido: de apenas 27 casos en 2020, la cifra se disparó hasta alcanzar los 514 casos en 2025. Municipios como Rionegro, Marinilla, El Retiro y Guarne, entre otros, concentran el mayor número de reportes.
Esta situación es crítica no solo por el volumen de ataques, sino por su letalidad: se estima que cerca del 80% de los animales silvestres afectados pierde la vida antes de recibir atención o durante su proceso de recuperación.
¿Quiénes son las víctimas?
La lista de especies vulnerables es extensa y diversa. Entre los animales que llegan heridos al CAV se encuentran:
- Zarigüeyas y puercoespines.
- Aves de distintas familias, incluyendo rapaces y passeriformes.
- Perezosos, comadrejas e iguanas. Serpientes e incluso tigrillos.
- Tortugas, las cuales enfrentan ataques particulares incluso mientras permanecen en cautiverio.

Más allá de las heridas físicas
El daño trasciende las lesiones individuales. Estos encuentros generan pérdidas directas en la fauna, dejan crías huérfanas, nidos abandonados y alteran profundamente el equilibrio de los ecosistemas. Además, existe un riesgo latente de transmisión de enfermedades como el distemper, parvovirus y leucemia felina, que representan una amenaza tanto para la fauna silvestre como para la salud pública.
El enfoque de Destinos Verdes:
La responsabilidad comienza en casaAunque estos ataques responden al instinto natural de los animales domésticos, su presencia en los ecosistemas no es propia; por ello, el manejo recae enteramente en nosotros como cuidadores. La protección de nuestra biodiversidad es una responsabilidad compartida que comienza con acciones sencillas pero fundamentales:
- Supervisión constante: evitar que perros y gatos deambulen sin supervisión, especialmente en zonas boscosas o áreas verdes.
- Identificación y salud: mantener a las mascotas debidamente identificadas y cumplir rigurosamente con sus esquemas de vacunación y desparasitación.
- Reporte inmediato: en caso de presenciar un ataque o una emergencia con fauna silvestre, repórtalo de inmediato a las autoridades locales.