No hacer nada también es una opción

Compartir en:

No hagamos nada. No siempre tenemos que estar en función de esa “productividad” que ni espacio deja para vivir. Volvamos al ritmo natural de las cosas, no las aceleremos, tampoco las retrasemos, todo tiene su ritmo justo para ser contemplado y hace mucho que lo hemos estado alterando.

En días pasados me atreví a sugerir algunas actividades por realizar durante esta época de aislamiento, hasta me atreví a sugerir ciertas lecturas, ahora sugiero lo contrario, lleven un día a día tranquilo, vayan haciendo lo que sea necesario. No actuemos por el “deber”, actuemos por el “querer”. Si bien es cierto que algunas personas necesitan estar en actividad constante (cosa que puede discutirse), también es cierto que hay otros tantos a los que no les preocupa tanto, y no quiero decir con esto que sean haraganes o improductivos, es solo que hay espacios y momentos para cada situación, así pues que estar activo o estar pasivo son dos opciones que todos tenemos.

Hace unos años realicé un viaje por un país cercano, sin itinerario, sin calendario, solo con algunas metas que en ningún momento fueron definitivas y les aseguro que ha sido uno de esos viajes en los que cada día traía sorpresas inesperadas, porque no sabía qué lugar me acogería, no tenía claro que ruta seguiría, no había horarios, no había guías… así, todo fue sorpresa diaria y disfrute sin expectativas previas. Antes del viaje, lo primero que hice fue dejar guardado el reloj que desde pequeño llevaba como prótesis en mi mano, bueno, más bien como grillete y confirmé que no lo necesitaría más, pues no hubo horario para disfrutar, ni para descansar, ni para conversar con la gente. Cada cosa se hizo en el momento justo, no a la hora que señalara el reloj.

Te puede interesar:  Últimos días para sumergirse en el alma de Colombia: VIII Salón BAT de Arte Popular en Medellín

¿Y para qué les cuento todo esto? Pues solo para justificar lo que diré a continuación: Levántese cuando despierte, coma cuando le de hambre, báñese cuando se sienta mugroso y disfrute la vida siempre. Eso sí,  levántese temprano, coma lo justo, sea pulcro. Sea ocioso, no holgazán. La contemplación también es productiva. Y es aquí cuando toman valor las palabras de mi amiga Flor María Bouhot cuando dice: “Céntrate solo en vivir, eso solo, es maravilloso.”

Califica este post
Te puede interesar:  Cadena Germán Morales Hoteles reporta altos niveles de ocupación y paulatina recuperación del turismo
Compartir en: